Todd Haynes: apropiación y subversión

13.10.16 en 11:41 p.m.
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Hace unos días conversaba con un colega crítico y profesor de cine. Discutíamos de nuestros directores norteamericanos favoritos, yo le apostaba a Gus van Sant, mi amigo a Todd Haynes.  Yo sostenía que el director de Good Will Hunting (1997), corría más riesgos y había alcanzado cimas como Mi Idaho privado (1991) y Elefante (2003). En respuesta de mi contertulio dijo que Haynes tenía una propuesta más compacta y coherente.

A propósito del estreno de Carol (2015), volví a revisar algunos de los filmes de Todd Haynes, después de pensar y repensar, estoy dispuesto a aceptar los argumentos de mi amigo. Si bien los dos directores están considerados como grandes figuras del cine posmoderno norteamericano, hay que reconocer que Haynes, a pesar de su corta cinematografía, ha logrado crear una obra coherente y personal basada en la apropiación cinematográfica y las narrativas libertarias.


Apropiación cinematográfica

Una de las claves para entender a Haynes es la estética de la cita, el homenaje, la apropiación, tan apreciadas por el posmodernismo. Poison (1991) y Safe (1995) trabajan de forma intertextual con los códigos de la ciencia ficción, el cine de terror y la serie B para referirse a la violencia intrafamiliar y los desencuentros identitarios de la sociedad norteamericana.  En filmes como Velvet Goldmine (1998) y I'm Not There (2007) realiza un brillante trabajo de utilización del musical, el biopic y el cine histórico para retratar de forma poética la cultura del glam rock en Inglaterra, en un caso; y la mitología de Bob Dylan en Estados Unidos, en el otro caso. En Far From Heaven (2002) y Carol (2015) existe una cuidadosa apropiación del melodrama y el cine clásico de los años 50 que representa los tabús y provisiones morales de la sociedad de consumo.

El cine de Haynes realiza un curioso trabajo de análisis, imitación y reelaboración de los géneros y las narrativas históricas del cine para arrancarlas del pasado y despertar su contemporaneidad. Sus películas están llenas de citas, unas veces explícitas como en Far From Heaven que es una reelaboración del All That Heaven Allows (1955), clásico melodrama de Douglas Sirk. Otras veces usa el recurso de la película dentro de la película a través de filmes que ven sus personajes, menciono dos ejemplos: Las tres caras de Eva (1957) en Far from Heaven o El crepúsculo de los dioses (1950) en Carol.

El trabajo de apropiación de Haynes transita por dos caminos: la deconstrucción y el homenaje. Filmes como Poison (1991), Velvet Goldmine (1998) y I'm Not There (2007) buscan desarmar las narrativas clásicas para interrumpir la narración lineal y cuestionar el realismo del cine clásico. Mientras que relatos como Far From Heaven (2002), Mildred Pierce (2011) y Carol (2015) son más bien un homenaje al melodrama clásico o a los dramas femeninos de teléfonos blancos, populares en la década del cincuenta. En el caso de estas tres películas, la segunda es una miniserie de televisión, existe un trabajo minucioso de reconstrucción narrativa y visual de los maestros del cine clásico como Douglas Sirk, Elia Kazan, William Wyler, Max Ophüls. Las tres películas realizan un delicado trabajo de homenaje, reelaboración y actualización del melodrama alejado de la parodia fácil  y el remake.   


Narrativas libertarias

Un segundo rasgo que caracteriza al cine de Todd Haynes es su espíritu crítico.  En todas sus películas se advierte una narrativa de emancipación que confronta las estructuras tradicionales que oprimen a sus personajes. Haynes retrata el lado oscuro, autoritario y patriarcal de la sociedad de consumo, especialmente  norteamericana; muestra la violencia y la opresión que este modelo genera a las subjetividades que no se ajustan a la norma.

En sus películas el sistema siempre tiene fisuras que permiten la libertad, por esta razón, junto a la opresión existe la resistencia, la subversión. En ellas se puede ver como mujeres, jóvenes, minorías sexuales o subculturales encuentran caminos para realizar sus deseos a pesar del mundo represivo en el que viven.  I'm Not There nos presenta una serie de personajes con estilos de vida alternativos que afirman su identidad como grito de protesta frente a las segregaciones clasistas.  Obras como Far From Heaven, Mildred Pierce y Carol tienen como protagonistas a mujeres excéntricas y fuertes que escandalizan a la sociedad patriarcal, están insubordinadas ante la autoridad que pretende silenciarlas, pisotearlas y aplacar su deseo. Poison nos presenta a un niño que mata a su violento padre y escapa volando por la ventana.  Velvet Goldmine, un filme de culto ya, es una exaltación a la libertad sexual abierta por la subcultura del glam.

No en vano Haynes esta considerado como uno de los grandes directores del New Queer Cinema,  aquel movimiento que en los años noventa propuso una subversión del lenguaje clásico del cine de Hollywood como fundamento de la liberación de las minorías sexuales oprimidas. Filmes como Velvet Goldmine y Carol (la una con un estética del pastiche, la otra con un lenguaje clásico de ribetes manieristas) proponen subjetividades insurrectas que no se ajustan a la ley patriarcal y al mundo heteronormado. Ambas hacen del deseo homoerótico un disparador narrartivo y visual.   

Eros lésbico

Carol es la última apuesta de Todd Haynes. Basada en la novela homónima de Patricia Highsmith, es un homenaje al melodrama clásico, evoca a filmes como La calumnia (1961) de William Wyller y Breve encuentro (1945) de David Lean. Con una exquisita ambientación en el New York de los años cincuenta y una fotografía estupenda debida Edward Lachman, la película retrata el amor prohibido entre Therese (una joven e ingenua fotógrafa, dependiente en un almacén) y Carol (una mujer madura y elegante, casada y madre de una hija).

La historia contada a través de un largo flashback, narra con precisión y sutileza el acercamiento de Carol a Therese, el paulatino enamoramiento, una huida furtiva, el choque con la autoridad y la ley masculina. Haynes, narra con una precisión asombrosa, los desplazamientos del afecto y la lucha de las dos mujeres por una vida juntas.

Con un lenguaje que recuerda el mejor cine clásico, Carol es, sin lugar a dudas, una de las mejores historias de amor de los últimos años. Haynes se apropia del relato clásico para contar una historia de un eros lésbico que nunca fue narrada por los grandes maestros del melodrama. De esta manera, el director reescribe la historia  del melodrama incorporando las vidas olvidadas de las minorías. El melodrama, tradicionalmente asociado una ideología conservadora, es en manos de Haynes un relato de liberación.

Carol es un bello homenaje contemporáneo al relato clásico, un canto a la diversidad sexual. La película constituye una pieza fundamental en la filmografía de Haynes. Retomando la conversación que tuve con mi amigo, puedo concluir que Todd Haynes es uno de los directores más coherentes del cine norteamericano contemporáneo, aun así sigo apostándole a la obra desquiciada e incoherente de Gust Van Sant.   

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