El imperio del cine naciente

10.6.09 en 12:05 a.m.
All about Lily Chou Chou (2001) de Shunji Iwai.

En el cine, como en muchos otros aspectos de la cultura, Japón vive en el futuro. Frente al espíritu nerd de Hollywood y al cansancio del filme europeo, la cinematografía nipona despliega un amplio abanico creativo en el cual los proyectos imposibles parecen ser posibles. Una magnifica tropa de realizadores, inspirados en las tradiciones más diversas, parecen empeñados en reinventarlo todo. No es gratuito que directores como Takeshi Kitano, Hirakazu Koreeda, Katsuhito Ishii, Shinya Tsukamoto, Kiyoshi Kurosawa, Takashi Miike, Nobuhiro Suwa o Naomi Kawase sean considerados como los más sofisticados representantes del cine contemporáneo.

Para muestra cinco filmes donde se puede apreciar un cine impuro que hecha mano de cualquier recurso para generar extrañamiento y poesía.

The Taste of Tea (2004) de Katsuhito Ishii. Pastiche bello, tierno y desconcertante que mezcla los lenguajes de cine fantástico, el videoclip y el manga. Relata la historia de una familia en un pequeño pueblo rural del Japón. Es una especie de relectura posmoderna de los dramas familiares de Ozu.

All about Lily Chou Chou (2001) de Shunji Iwai. Cine impuro por excelencia. Iwai es publicista, ilustrador, narrador, por igual compone la música de sus películas, hace videoclips y escribe novelas. Ishii es dibujante de mangas, conocido por realizar la sección de animación en Kill Bill 1, en sus filmes los límites entre dibujo y cine desaparecen. En All about Lily Chou Chou integra mensajes de chat, video arte y una deliciosa banda sonora. La historia retrata la crisis moral y afectiva de un grupo de jóvenes que idolatran a una cantante de etéreo-pop llamada Lily Chou Chou. Es el Kids (Larry Clark) de la era internet.

Its Only Talk (2005) de Ryuichi Hiroki. Historia delicada e intimista de una treintañera depresiva que busca llenar su vacío a través de relaciones afectivas esporádicas. Con la agudeza de un Resnais y la soltura de un Cassavetes, Hiroki mira al abismo de la subjetividad femenina. Como en Vitrator (2003), celebrado filme del mismo director, logra sumergirnos suavemente en un mod melancólico propicio para la contemplación y la reflexión.

Shara (2003) de Naomi Kawase. Verdaderas joya del cine contemporáneo. Es el filme que dio a conocer internacionalmente a la directora más personal del cine japonés. Con una sensibilidad sin precedente, Naomi Kawase ha logrado poner su propia vida en obra. Sus películas, sean documentales o ficciones, son un testimonio femenino y en voz baja de sus vivencias personales con su familia. Shara, protagonizada por la propia directora en estado de embarazo, cuenta la historia de una familia que ha perdido a uno de sus hijos. Como Antonioni o Tarkovski, Kawase logra una contemplación mística de lo cotidiano.

Princess Raccoon (2005) de Seijun Suzuki. Cuento de hadas posoccidental de estilo paródico e intertextual. Musical basado en literatura milenaria del Japón. La película es un verdadero palimpsesto que conjuga tradiciones visuales, musicales y cinematográficas de oriente y occidente. Cuenta la historia de un amor que va más allá de la muerte.
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Bienvenidos al cine del futuro.

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