Cine ecuatoriano en cinco escenas

21.7.08 en 11:29 p.m.
Quiero escribir sobre las mejores escenas del cine ecuatoriano. Repaso en la mente los filmes, los pienso una y otra vez. Primera sorpresa. Hay pocas escenas memorables. Uno recuerda las cintas ecuatorianas por sus historias, no por sus escenas. Busco a contracorriente, momentos que privilegian el instante sobre la continuidad, la puesta en escena sobre la narración, el espacio sobre el tiempo. Rescato cinco escenas. Cinco momentos donde la narración del cine ecuatoriano hace una inflexión, sufre un desvío hacia la contemplación, la canción, el deseo, el vértigo, la locura.

Noticiero Ocaña Filme (1931) de Manuel Ocaña. (1 plano). Un lento paneo va descubriendo una gran mesa de gusto barroco llena de suculentos manjares. En medio hay una fuente borboteante. A un costado posa el cuerpo diplomático de Bolivia y Ecuador que hacen la corte al recién posicionado presidente Isidro Ayora. Estamos en 1929, en pleno proceso de reforma política y económica, la ostentosidad del la toma trata de proyectar una imagen de un Ecuador próspero y moderno. La escena tremendamente estudiada y teatral es quizá uno de los primeros planos-secuencia del cine ecuatoriano. También una de las cumbres de nuestro cine documental.
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Dos para el camino (1981) de Jaime Cuesta y Alfonso Naranjo. (9 planos). En uno de los mejores momentos de este filme, Alejandro y Gilberto, dos buscavidas sin una moneda en el bolsillo, se hacen pasar por empresarios e invitan a comer Andrea y su padre. El amor que surge entre Gilberto y Andrea es aludido con efectividad. Súbitamente, Annie Rossenfeld, cantante y actriz que encarna a la protagonista, entona una pegajosa canción mientras conduce por la sierra. Primeros planos de la joven cantando con los rizos al aire, alternan con tomas de Gilberto limpiando el piso de un restaurant y planos de su auto surcando las montañas. Una airecito näif impregna todo, nunca el cine nacional ha sido tan feliz.
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La tigra (1989) de Camilo Luzuriaga. (6 planos). En una escena antológica, Francisca Miranda, encarnada por Lissette Cabrera, yace felinamente con sus ropas mojadas en la copa de un árbol. Un hombre la espía oculto en las aguas de un río, música ambiental genera tensión. La cámara en contrapicado se acerca lentamente, la encuadra por debajo mientras ella se recuesta en una rama. Un plano más cerrado muestra a Francisca, con la cabeza hacia atrás mientras descubre al intruso. La Tigra salta como una fiera, ataca al hombre, finalmente se desnuda y se le ofrece. Con esta compleja arquitectura de miradas que incluyen la del espectador, se plantea una inversión de roles sexuales vinculados al sujeto del deseo y su objeto.
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Ratas, ratones y rateros (1999) de Sebastián Cordero. (6 planos). En el clímax de este filme, Salvador rompe definitivamente con su primo Ángel. Ángel propone realizar un último atraco. Salvador está desesperado, cree que todos sus problemas se deben a su primo. En un soberbio plano-secuencia filmado sin corte, ni música y al estilo cine directo, la cámara toma de frente a Salvador quien se desplaza de habitación en habitación perseguido por su primo. Inesperadamente Salvador golpea a Ángel quien lo enfrenta con un revolver. Corte. La cámara retrocede lentamente mostrando a Ángel en el piso. Salvador sale enfurecido. Nunca el cine ecuatoriano fue más contemporáneo.
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Cuando me toque a mi (2008) de Víctor Arregui. (3 planos). En el momento de mayor intensidad, la muerte asalta a la historia en forma de delirio. Fernández, un médico forense, conversa con un paciente desconocido. Como en casi todos los diálogos en el hospital, una cámara al hombro ligeramente errática registra la conversación. Al rato el interlocutor desaparece, la cámara se concentra en el atormentado galeno interpretado por Manuel Calisto Sánchez. En un magistral plano de más de cuatro minutos, el médico pronuncia un potente monólogo sin hilación ni rumbo que ha dejado de tener un destinatario. La palabra se convierte en puro torrente sonoro, sutil evocación de la entropía que trae consigo la muerte.

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