El Che está de vuelta

22.10.07 en 7:36 p.m.
.
Diarios de motocicleta (2004) de Walter Salles
.

En los Estados Unidos, el último grito de la moda son pantalones de fajina y una camiseta con su rostro. En Europa, las agencias de turismo encontraron la fórmula del éxito con las rutas de los viajes que hizo por Sudamérica. La gran industria del cine ha hecho de él un héroe de aventuras chic y alternativo. Es indudable que la mítica figura de Ernesto “Che” Guevara es más popular que nunca. Cantidades de libros, filmes y objetos de consumo masivo han revivido al guerrillero argentino apropósito de los 40 años de su muere. Desde 1997, cuando se encontraron sus restos en Bolivia, la iconografía guevarista se ha multiplicado estimulada por las industrias del espectáculo y el reciente giro hacía la izquierda de América Latina. Una buena cantidad de filmes estrenados y por estrenarse han puesto en discusión el fenómeno de la “chemanía” y todo lo que ella representa.

Si hubiese que buscar el momento de climax de esta historia daríamos con Diarios de motocicleta, 2004, protagonizado por Gael García Bernal y dirigida por Walter Salles. La película recaudó 14 millones de dólares en los Estados y tuvo una amplia difusión en Europa. Este filme, sobre el viaje que hizo en 1952 el Che desde Buenos Aires a Venezuela, impulsó la reciente fama del heroico guerrillero en el Primer Mundo. En clave de road movie y con serios problemas de guión, propone una crónica de aventura, descubrimiento y libertad individual con el telón de fondo de la espléndida geografía latinoamericana.

A la película de Salles se suman dos norteamericanos más con el mismo y sencillo título: Che. El primero, protagonizado por Eduardo Noriega y dirigido por Josh Evans, se estrenó en el año anterior. Mientras el segundo, una verdadera bomba que está rodando Steven Soderbergh, mostrará a un Benicio del Toro como Ernesto Guevara y a un Javier Bardem haciendo las de Fidel Castro.

En América Latina, con menos presupuesto y un lenguaje poco espectacular, la moda del Che también hace lo suyo. En 1999, el argentino Marcelo Schapces realizó el documental Che, un hombre de este mundo, un retrato sensible del personaje histórico. En 2000, se estrenó Che, hasta la victoria siempre de Juan Carlos Desanzo, la primera película de ficción sobre el tema rodada en Cuba. Tres documentales recientes abordan los nuevos usos de la iconografía guevarista. De viaje con el Che Guevara del Guían Minà, es una especie de making off de Diarios de Motocicleta. Di buen día a papá del boliviano Fernando Vargas trabaja sobre la persistencia de la imagen del revolucionario en Vallegrande, localidad donde combatió en 1967. Finalmente, El Che de los gays del chileno Arturo Álvares hace un perfil bastante convencional de Víctor Hugo Robles, un activista gay nada convencional, que realiza performaces políticos disfrasado con la figura de Guevara.

La chemania, producida y reproducida por el cine, ha generado más de una polémica. Unos ven en ella la mercantilización de un emblema sagrado de la revolución finalmente convertido en una marca capitalista, otros más ingenuos la interpretan como un reflorecimiento de los ideales del viejo socialismo. Más allá del fenómeno de mercado y las lecturas ideológicas, el Che ha vuelto como una imagen de múltiples significados que desafía ese icono inmutable del adusto mártir del comunismo. Si algo nos ha enseñado el cine es que cada época fabrica personajes a su medida. El Che está en proceso de invención, necesita ser llenado de nuevos significados a tono con los cambios políticos y culturales de nuestro tiempo. Por ahora, es un aventurero que viaja en motocicleta y mejor aún un sofisticado personaje de teatro drag que defiende los derechos de los gays.

0 comentarios

Publicar un comentario

Comenta este artícculo

Vïa Visual | Powered by Blogger | Entries (RSS) | Comments (RSS) | Designed by MB Web Design | XML Coded By Cahayabiru.com